Con apenas 36 años, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, se convirtió este viernes 12 de diciembre en el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical más joven de los 134 años de historia del partido. Su designación se dio en un contexto de fuertes internas, pérdida de representación parlamentaria y debate profundo sobre la identidad del radicalismo tras la irrupción de Javier Milei en la escena política nacional.
Chiarella llegó al máximo cargo partidario impulsado por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, luego de que varios dirigentes de peso rechazaran asumir la conducción del partido. Su nombre surgió como una alternativa de consenso tras la negativa del correntino Gustavo Valdés, quien optó por no involucrarse en un escenario marcado por tensiones internas y disputas de liderazgo.
El nuevo presidente radical tiene una extensa militancia política: a los 15 años participó en la creación del Centro de Estudiantes de su escuela, a los 26 asumió como concejal y a los 30 fue elegido intendente de Venado Tuerto. Si bien no cuenta aún con un alto nivel de conocimiento nacional, su postulación no generó resistencias y despertó expectativas en sectores que reclaman un recambio generacional real dentro del partido centenario.
El Plenario de Delegados de la UCR lo eligió con 81 votos a favor, en el marco de un acuerdo entre los gobernadores que integran el espacio Provincias Unidas, una estrategia que comienza a proyectarse con vistas a 2027 y que consolida el liderazgo político de Pullaro dentro del radicalismo.
Chiarella sucede a Martín Lousteau y deberá conducir un partido atravesado por históricas divisiones internas, la fragmentación de bloques legislativos y una relación compleja con el gobierno nacional. Al mismo tiempo, tendrá el desafío de articular con los cinco gobernadores radicales que buscan sostener sus territorios y preparar sus propias reelecciones.
Hasta ahora, el dirigente más joven en ocupar la presidencia del Comité Nacional había sido Gabriel Oddone, quien asumió con 41 años en 1942, seguido por Hipólito Yrigoyen, que llegó al cargo con 45 años en 1897.
La nueva conducción nacional estará integrada por Piera Fernández, ex presidenta de la FUA, como secretaria general; Inés Brizuela y Doria (La Rioja) como vicepresidenta primera; Javier Bee Sellares (Córdoba) como vicepresidente segundo; y María Inés Zigarán (Jujuy) como vicepresidenta tercera. Además, formarán parte de la mesa directiva como secretarios Daniel Kroneberger (La Pampa), Gabriela Valenzuela (Corrientes), Danya Tavela (Buenos Aires), Ramón Mestre (Córdoba), Agustina Madariaga (Río Negro) y Daniel Angelici (CABA).
Chiarella es reconocido además por ser el intendente que denuncia a los narcotraficantes de su ciudad.

