PITBULL ATACA A OTROS PERROS Y FUE ABATIDO POR UN EFECTIVO POLICIAL

El dramático hecho reabre el debate sobre la tenencia responsable de razas fuertes
​En la mañana del día viernes, un perro de raza pitbull se escapó a la vía pública y generó momentos de gran tensión en el trayecto por las calles 46 entre 9 y 10, con dirección a la calle 9 entre 45 y 46. El animal atacó ferozmente a otros canes que encontraba a su paso.

Ante el peligro inminente, se alertó a la policía, que arribó primero al lugar, mientras se convocaba también la intervención de Zoonosis Municipal. En medio del temor de los vecinos presentes y ante la imposibilidad de separar al pitbull mientras atacaba gravemente a uno de los perros, un efectivo policial se vió obligado a ejecutar al animal atacante para salvaguardar su integridad física y la de los presentes y de las otras mascotas.

​Tras el trágico desenlace, las autoridades policiales y el personal municipal debieron labrar diversas actas de procedimiento. Debido a la complejidad de la situación, que involucró el uso de un arma de fuego en la vía pública, la muerte del animal y la propiedad del mismo, se iniciaron las actuaciones correspondientes para determinar las responsabilidades legales del dueño del pitbull por la falta de medidas de seguridad para evitar su escape.

​Por su parte, el ataque dejó consecuencias físicas en las mascotas del barrio. Varios de los perros agredidos tuvieron que ser trasladados de urgencia y atendidos en diferentes veterinarias de la ciudad de Colón, donde recibieron curaciones por heridas de diversa gravedad.

​La peligrosidad del aislamiento: ¿Por qué es vital la socialización?

​Este lamentable episodio vuelve a poner el foco sobre el peligro que representa tener un perro de gran potencia física, como el pitbull, sin el debido control. Si bien la genética influye en su fuerza y mordida, el verdadero riesgo se potencia exponencialmente cuando el animal no está acostumbrado a relacionarse con otros seres vivos, es decir, cuando carece de «vida social».

​Un perro de estas características que vive aislado, sin estímulos externos ni socialización temprana, desarrolla altos niveles de estrés, frustración y territorialidad.